García Márquez

La emergencia comunicacional y Macondo

El colectivo Voces Libres del Pueblo lanzó el jueves 25 de abril su página web, una herramienta que permite acompañar y potenciar el trabajo en red que se articula en torno a cientos de medios y periodistas.

 

Fue durante un acto en el auditorio del Centro Cultural Mugica cuya apertura estuvo a cargo de los periodistas Gustavo Cirelli, Martín García, Juan Alonso y Cynthia Ottaviano ante una sala repleta de periodistas, comunicadores, estudiantes y militantes del campo nacional.

El encuentro continuó con las disertaciones de Roberto Caballero, Cynthia García, Florencia Saintout y Luis Bruschtein.

 

Además los periodistas Luis Zarranz y Mariano Zucchi brindaron detalles del sitio, remarcando la “doble funcionalidad” del mismo: una externa, similar al funcionamiento de cualquier web, que permite visualizar diversos contenidos en distintos formatos; y una interna, cuya novedad es la posibilidad de generar contenidos y eventos en una intranet equivalente a una “cablera” de noticias.

 

El sitio permite incrementar el intercambio de la información, el crecimiento, la organización pero por sobre todo la memoria colectiva.

 

La memoria colectiva como antídoto a las políticas que pretenden borrar el pasado inmediato; la memoria colectiva contra el negacionismo; la memoria colectiva ante la pretensión de amnesia generalizada que impulsa el Gobierno.

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Hay un poco de Macondo en todo esto, un escenario de fenómenos inexplicables que se parecen mucho a la Argentina.Este presente, en algún punto, presenta rasgos de realismo mágico.

 

Porque en esa tierra que Gabriel García Márquez nos describe en Cien años de soledad, un día, la rutina es interrumpida por una peste muy particular que contagia a todo el pueblo. Hablamos de la peste del insomnio. Al principio los habitantes de Macondo se acostumbran a dejar de dormir. Y lo celebran porque entienden que así disponen de más tiempo para llevar adelante sus quehaceres domésticos. Hasta que se dan cuenta que lo más temible de esta enfermedad del insomnio era su evolución directa hacia el olvido.

Primero comienzan a olvidar los nombres de personas, luego los nombres de los objetos y finalmente los recuerdos.

 

Estamos ante un pueblo que pierde su identidad.

 

La solución que se plantea la familia Buendía para enfrentar la peste es etiquetar todos los objetos que hay primero en la casa y después en todo el pueblo. Llenan todo de carteles. Carteles que dicen "Esto es una cama"; "Esta es una pared"; "Esto es una cacerola".

 

Pero la peste del olvido avanza y se dan cuenta que con las notas podían reconocer los objetos pero no su función. Entonces fueron más explícitos. Y al cartel que dice “Esto es una vaca”, le agregan otro que dice “Hay que ordeñarla todas las mañanas”;“Al ordeñarla se obtiene leche”; “A la leche hay que mezclarla con el café” y así sucesivamente.

 

García Márquez nos describe -de una manera ejemplar- cómo una sociedad estaba dispuesta a mantener viva la memoria colectiva del pueblo.

 

Siguiendo este maravilloso ejemplo del gran Gabo, nuestro desafío simbólico es salir a poner carteles, como hicieron los Buendía. Carteles en Télam y Radio Nacional, por ejemplo, que digan: "Esto es un medio público"; "Es clave para la distribución de las voces a lo largo y ancho del país"; Y otro cartel más grande y explicito que diga: "No hay que vaciarlos".

La Web de Voces Libres del Pueblo aspira a convertirse en esos carteles que inundaron Macondo ante un Gobierno que elige manejarse como si no existiera un registro histórico, ante un Gobierno que se maneja sin espejo retrovisor y repite un rumbo económico que ya fracasó.

 

El disparador invita a reflexionar sobre la importancia de la memoria y la identidad para la construcción de la Nación. Y abre la pregunta si quienes convidan olvido no nos privan del futuro. Pero también si nos nos privan del presente. Si no buscan, de cierta manera, convertirnos en espectadores pasivos de cómo se desvanecen los derechos adquiridos que tanta lucha costó a nuestras abuelas, madres, hijos y nietos.

 

Es por esto que la Argentina macondiana de hoy nos obliga a redoblar el esfuerzo para construir, desde la acción y la reflexión, un periodismo que no quede condenado a ser polea de transmisión del modelo informativo y comunicacional impuesto por los dueños del dinero, es decir como apéndice de negocios y negociados, cómplice, invisibilizador de miles de hechos, cuya palabra poco tiene que ver con las cosas que nombra.

 

Hoy las democracias, sobre todo las latinoamericanas, están amenazadas de muerte, no por la posibilidad latente de un golpe de Estado, sino por la enorme herida que, desde el seno del poder, le infringen los gobiernos, como el nuestro, que la van desangrando lentamente, toda vez que avasallan los derechos más elementales, como el de la palabra, y socavan, así, desde las propias instituciones formales de la democracia, los mecanismos que garantizan su plenitud.

 

Es en este sentido de emergencia y de urgencia, precisamente, es que lanzamos esta web que, ni más ni menos, procura constituirse en una herramienta más al servicio de una comunicación popular, democrática y organizada.

 

Su propósito es fomentar una participación federal, igualitaria, plural y contrahegemónica, que recoja y promueva información, opinión y análisis, y se constituya en una alternativa posible a la mercantilización informativa y a la concentración mediática que pone en emergencia comunicacional al conjunto de la sociedad.

Este sitio aspira a convertirse en eso: en el micrófono y los oídos para nuestras voces, para reconocernos en aquello que decimos.

 

Es decir, que tiene que ver con la identidad y con la memoria para impedir, por ejemplo, que, como decía Rodolfo Walsh, nuestras clases dominantes logren su objetivo de quebrar y distanciar una lucha de otra, con la intención de que siempre empecemos de nuevo.

 

No.

 

No empezamos de nuevo. Nuestra identidad, por ejemplo, está signada por la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia, esa que las Madres y las Abuelas nos recuerdan día a día con su ejemplo.

 

Allí, donde todo parecía imposible en plena dictadura militar, ellas parieron un medio de comunicación: la marcha de cada jueves en Plaza de Mayo, un espacio de encuentro, de resistencia y de comunicación que se sigue repitiendo todos los jueves y que ya lleva más de 2140 semanas consecutivas.

 

Fueron ellas las que vencieron la peste del olvido con constancia, entrega, pasión y lucha.

 

Aspiramos a que las letras, las voces y las palabras que constituyan nuestra Web tengan, aunque sea un poquito, de ese espíritu, que latan como sus corazones, griten como sus bocas, den todo como sus cuerpos y caminen como sus pies, cansados pero invencibles, cronistas de mil historias y de la Historia con mayúscula que se escribe así, desde abajo, con las manos, con los pies y con todo el cuerpo.